20/05/2014

Ley I+D: ¿Puede acceder mi empresa a este beneficio?

2014-05-20La Ley de Investigación y Desarrollo (Ley 20.241), implementada en 2008 y modificada en 2012, tiene como objetivo mejorar la capacidad competitiva de las empresas chilenas. Esto mediante un incentivo para aquellas entidades que tributan en primera categoría, ya sean grandes empresas, pymes o emprendimientos, nacionales o multinacionales, y que realicen inversión en Investigación y Desarrollo (IyD). Sin embargo a más de un año de la entrada en vigencia de esta modificación, no todos saben si lo que están realizando en sus empresas puede acogerse a la Ley de incentivo a la IyD. Esto porque normalmente se asocia este concepto a trabajos de alta complejidad, realizados por una minoría de actores privados, principalmente en laboratorios científicos, utilizando instrumentos y tecnologías sofisticadas. A continuación entregamos algunas luces del real alcance de la IyD, ya que en la práctica muchas empresas llevan a cabo este tipo de actividades sin saberlo. 

La definición entregada en 2002 por Frascati, indica que:

“La Investigación y Desarrollo Experimental (IyD) comprenden el trabajo creativo llevado a cabo en forma sistemática para incrementar el volumen de conocimientos, incluido el conocimiento del hombre, la cultura y la sociedad, y el uso de esos conocimientos para crear nuevas aplicaciones.”

El concepto de IyD engloba tres actividades principales:

  1. Investigación básica: se enmarca en un contexto en que su realización no tiene necesariamente una aplicación posterior, planteándose en un ámbito de libertad y creatividad pura. La meta es la ampliación de la base de conocimiento, realizándose mayormente en universidad y centros de investigación.
  2. Investigación aplicada: su desarrollo implica la búsqueda de un aporte hacia la adquisición de nuevas tecnologías que mejoren los procesos ya sean industriales, humanos o de gestión de recursos.
  3. Desarrollo experimental: es la aplicación del conocimiento adquirido de la investigación científica, convirtiéndolo en tecnología, lo que permite el crecimiento económico.

Con el fin de aclarar y dar ejemplos concretos, CORFO, entidad a través de la cual se accede al beneficio tributario, entrega una lista, aplicable a todas las industrias, de acciones que se consideran como IyD: Caracterizaciones, Prototipos, Plantas Pilotos, Demostración Inicial y Validación, Servicios de Ingeniería, Estado del Arte, Ensayos Clínicos, Prospección Tecnológica, Capacitaciones y Análisis de Ciclo de Vida.

Las actividades de IyD pueden ser realizadas con capacidades propias, apoyo de terceros o contratadas a un centro especializado inscrito en los registros de CORFO. Ya que, si bien es cierto que existen empresas que tienen áreas de IyD, con experiencia en la postulación a líneas de CORFO, otras no cuentan con este tipo de expertise y el proceso puede parecerles complejo. Por lo que necesitarían contratar a personas con experiencia en IyD que los asesore en ciertos ámbitos como: Preparar Formulación del Proyecto para postular al incentivo tributario, Estudios de Vigilancia Tecnológica y Estado del Arte, y Control Financiero y Técnico de un Proyecto.

Como se menciona anteriormente, la certificación de proyectos de IyD se realiza a través de CORFO, en su página web. Si bien pudiese parecer un proceso complejo, el que se realice vía online facilita la postulación. Sumado a esto, es necesario mencionar que es un beneficio compatible con otros subsidios públicos. Esto puede resultar muy atractivo y beneficioso tanto para las empresas como para los investigadores que pueden encontrar un nuevo nicho en donde aplicar sus conocimientos, permitiendo la creación en unos casos y el fortalecimiento en otros de la relación entre investigadores y empresarios.

Luego de aclarar la definición del término y que actividades son consideradas como IyD, es posible establecer que si se realiza alguna de las actividades establecidas por CORFO antes mencionadas y las empresa tributa en primera categoría se puede acceder a este beneficio que rebaja vía impuestos, un 35% de los recursos destinados a actividades de IyD.

Pero, ¿qué pasa con el 65% restante de la inversión, cuánto es el monto mínimo a certificar, cuántos los montos y cantidad de proyectos certificados a la fecha desde que comenzó a funcionar este incentivo? Son interrogantes que nacen a partir de esto y que serán contestadas más adelante en nuestro segundo artículo de esta serie “Ley I+D: ¿Cuáles son los resultados de la Ley?”, para saber cuan atractivo es este incentivo tributario, lo que puede ser interesante sobre todo para emprendedores e investigadores.

 

Fuentes consultadas:

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